COVID-19 e hipertensión arterial: Los riesgos de padecer ambas enfermedades

COVID-19 e hipertensión arterial: Los riesgos de padecer ambas enfermedades

En el Perú, 1 de cada 3 personas no sabe que tiene presión alta, según el Ministerio de Salud. Los pacientes con hipertensión arterial son más propensos a contraer el COVID-19.

¿por qué los pacientes con esta enfermedad constituyen un grupo de riesgo en tiempos de COVID-19?

La hipertensión arterial es el exceso de presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Cuanta más sangre el corazón bombee y cuanto más estrechas sean las arterias, mayor será la presión arterial. Si se perpetúa en el tiempo, esta condición produce complicaciones en los riñones, la retina, el cerebro y el propio corazón.

Lo que hace peligrosa a esta enfermedad, es que la mayoría de las personas no tienen signos ni síntomas. Si padecemos esta condición mal controlada, en estos tiempos de emergencia sanitaria, puede llevar a sufrir un infarto al corazón, insuficiencia cardiaca, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal.

Estos pacientes son más propensos a contraer COVID-19 y sufrir neumonías severas que requieren hospitalización, cuidados intensivos y necesidad de un respirador artificial.

“Diferentes publicaciones de China, Italia, España y EE.UU. han reportado que, entre los pacientes fallecidos por la COVID-19, la hipertensión fue uno de los factores de mayor riesgo. No debemos olvidar que los hipertensos generalmente son mayores de 50 años y presentan otras condiciones de salud como obesidad y diabetes, que los hace muy vulnerables a la infección”, agregó El cardiólogo Walter Alarco, cardiólogo del Ministerio de Salud

Aunque la condición no puede ser curada, una serie de hábitos de vida en combinación con los medicamentos antihipertensivos, pueden llegar a controlarla.

CONSEJOS PARA PREVENIR LA HIPERTENSIÓN 

  • Todo adulto debe vigilar periódicamente su presión arterial. Más aún, si sus padres o abuelos han sido hipertensos. Debe acudir por lo menos a un chequeo médico anual.
  • Cambiar el sedentarismo y una vida poco activa por el ejercicio físico regular. Siempre debe consultar a su médico antes de iniciar una rutina de ejercicios. Caminar o hacer aeróbicos son buenas alternativas.
  • Disminuir el uso de sal en la preparación de sus comidas. Evitar alimentos salados (enlatados, conservas, embutidos).
  • Reducir las grasas animales de su dieta y volverla rica en verduras, legumbres, fruta y fibra.
  • No fumar y evitar los ambientes contaminados por humo de tabaco.

 

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