No hay salud sin salud mental

Lamentablemente, la salud mental ha sido ampliamente mal comprendida. En pleno siglo XXI sigue existiendo un estigma alrededor de los problemas de salud mental que impide que las personas puedan obtener la ayuda que necesitan por parte de profesionales idóneos.

En el artículo anterior, mencionaba cuatro mitos que le están asociados. Sobre la base de estos, hoy nos centraremos en cómo podemos cambiar nuestra visión a partir del conocimiento del funcionamiento de nuestro cerebro:

1-Los problemas de salud mental son un signo de fragilidad o de una vida espiritual débil

Esto equivaldría a pensar que una pierna rota es un signo de debilidad espiritual. Los trastornos de salud mental son enfermedades, no signos de un alejamiento de Dios. Así como alguien con diabetes o psoriasis no puede recuperarse inmediatamente de su condición, las personas con depresión no pueden salir de ella de un día para el otro. En todo caso, es cierto lo contrario: ¿Qué la oración y la entrega a Dios ayudarán? ¡Sin duda alguna!

2-Los problemas de salud mental son permanentes

Un diagnóstico de salud mental no es –necesariamente– una `cadena perpetua´. La experiencia de cada individuo con la enfermedad mental es diferente. Algunas personas pueden experimentar episodios asociados a ciertos trastornos. Otros pueden encontrar tratamientos que restablezcan el equilibrio en su vida. También es importante considerar que el proceso de `recuperación´ ­significa ­diferentes cosas para diferentes personas. Algunos pueden ver la recuperación como un regreso a cómo se sentían exactamente antes de que comenzaran los síntomas. Para otros, la recuperación puede ser el alivio de los síntomas y el regreso a una vida satisfactoria.

Con respecto a la recuperación, Mental Health America, una organización comunitaria sin fines de lucro, señala que «recuperarse de una enfermedad mental implica no solo mejorar, sino lograr una vida plena y satisfactoria. Muchas personas afirman que su viaje hacia la recuperación no ha sido un camino recto y constante. Más bien, hay altibajos, nuevos descubrimientos y contratiempos».

3-Una pastilla lo solucionará todo

Con mucha tristeza encuentro cada vez con más frecuencia a niños diagnosticados con algún problema relacionado con el aprendizaje o con su salud mental, y padres y madres que les refuerzan la idea de que la pastilla o la medicación tiene `poderes mágicos´. No, la pastilla no hace milagros. Sí, ayudará a que tu cerebro pueda captar de mejor forma ciertos neuroquímicos que están asociados a tu estado de ánimo y tu comportamiento, pero si no ayudas a la pastilla no sucederá nada extraordinario. Por eso es importante saber que, si realmente quiero potenciar el efecto de la medicación, los estudios señalan que debo acompañarla con terapia adecuada. También debo acompañarla por un buen dormir, una buena alimentación, un buen manejo del estrés… porque al final del día, la pastilla no hace milagros.

La salud mental es fundamental a fin de que podamos pensar, emocionarnos, interactuar entre nosotros, ganarnos la vida y disfrutar la vida que Dios nos ha regalado.

¿Qué estás haciendo de tu parte para tener una buena salud mental? Recuerda el refrán: «A Dios rogando y con el mazo dando».

 

Fuente: Revista Adventista

 

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